Yves Saint Laurent. Diseñador de moda, conciencia de artista.







 «Por encima de todo siempre he puesto el respeto a este oficio, que no es completamente un arte pero que precisa de un artista para existir»

Yves Saint Laurent





De Dior a Saint Laurent Couture

    YSL nació en Orán el 1 de agosto de 1936 en el seno de una familia burguesa acomodada. Ya desde muy joven se interesó por el mundo de la cultura y el diseño de moda, lo que le llevó a participar en 1950 en el concurso organizado por el Secretariado Internacional de la Lana en París, quedando en tercera posición.
 Se trasladó a París para estudiar en la Chambre Syndicale de la Couture pero, decepcionado, abandonó el curso.
En 1951 volvió a presentarse al concurso y esta vez quedó en primera posición.
Entró a trabajar en la casa Dior como asistente y 2 años más tarde fue nombrado sucesor como Diseñador Jefe. Unos meses más tarde Christian Dior fallecía de un paro cardíaco, dejando a Yves Saint Laurent, con tan sólo 21 años, al frente de la firma, convirtiéndose así en el diseñador más joven de la alta costura francesa.
El 30 de enero de  1958, tres meses después de la muerte de Dior y en medio de una gran expectación, lanzó su primera colección. Cautivó con ella a todos los asistentes, que vieron en el joven “delfín Yves” un claro sucesor del estilo y el corte de Christian Dior.
 Pero Saint Laurent pronto demostró que su estilo iba a ser otro, introduciendo en sus creaciones el beat look que se respiraba en las calles de la Rive Gauche del París de la época.
En 1960 Yves Saint Laurent tuvo que incorporarse a filas, momento que aprovechó Marcel Boussac, el magnate textil que había hecho posible el imperio Dior, para cesar a Saint Laurent en su contrato.
 Su amigo y compañero Pierre Bergé le ayudó a conseguir una indemnización de la Casa Dior de 100 000 dólares por el cese del contrato.

Fue a partir de este momento cuando Yves Saint Laurent y Pierre Bergé fundaron juntos Yves Saint Laurent Couture, que abrió sus puertas en 1962 ante una gran multitud que, entusiasmada, mostraba su adoración por el joven Saint Laurent.

En 1961 se reunieron con el conocido diseñador gráfico francés Cassandre para que realizara el diseño del logotipo de la marca. Una sola propuesta bastó para hacer de las 3 letras YSL entrelazadas el icono e imagen de la marca Saint Laurent.

Innovaciones de YSL en el mundo de la moda

YSL  introdujo en el mundo de la moda el concepto de contemporaneidad, modernidad y acercamiento a la calle.
Consciente de los cambios que estaban teniendo lugar en la sociedad de los años 60, Saint Laurent adaptó el vestuario femenino  a las necesidades de las mujeres de la época. Introdujo así prendas de trabajo  masculinas en  el universo de la moda femenina. De esta idea nació el traje de chaqueta y pantalón para mujer. Se convirtió en un pionero del concepto “unisex”.
Fue el primero en adaptar el esmoquin masculino al cuerpo femenino, quedando esta prenda para siempre ligada a su nombre.

Con su look safari (1968) introdujo prendas como la sahariana o chaquetas safari, combinadas con pantalón.

Bordó por primera vez la rafia y el lino con cuentas de madera, concha o cristal.

Fue uno de los primeros en crear el estilo étnico denominado » Vuelta a la Naturaleza», que tan de boga estuvo durante los años 60.
En este mismo año YSL presenta su See Through dress, introduciendo las transparencias en los vestidos, con una nueva visión (que más tarde sería generalizada), de que el cuerpo en sí es objeto de expresión.
En palabras de su amiga Catherine Deneuve, «Saint Laurent diseña para mujeres con una doble vida. Su ropa de día ayuda a la mujer a presentarse ante un mundo de extraños. Por la noche, cuando puede elegir su compañía, la hace seductora».
Con su Colección Ballets Rusos (1976) y su Colección China (1977), Saint Laurent pudo demostrar que era el modisto con el mejor olfato para el color. Nadie más se hubiera atrevido a combinar amarillo con lila o naranja con rosa o rojo.

Diálogos con el arte

Una de sus principales obsesiones era el diálogo con escritores y artistas.
En 1965 lanzó una colección inspirada en Mondrian, adaptando sus pinturas abstractas y geométricas a sus vestidos. Traspasó así los límites existentes entre los géneros artísticos, adaptando para la moda un lenguaje propio que había sido pensado para la plástica. El arte entraba de esta manera en el mundo de la moda; con las formas simples de los años 60, las imágenes de los cuadros se podían aplicar directamente al vestido.
Muchos fueron los artistas en los que se inspiró Yves Saint Laurent  para realizar sus diseños, Mondrian, Van Gogh, Matisse, Picasso, Braque, Wesselmann o Warhol. Todos fueron fuente de inspiración para este diseñador que interpretaba cada diseño como un homenaje al respectivo artista, aportando así una nueva elegancia a la alta costura.

Homenaje a Matisse. YSL rindió tributo en sus estampados al lenguaje estético y cromático del artista

Homenaje a Picasso. Con los estampados cubistas, el modisto tuvo presente al artista español

Homenaje a Wesselmann. Con estos vestidos reinterpretó el pop lúbrico del artista.
Es a partir de este momento cuando la moda empieza a inspirarse en los estilos artísticos populares del momento, como el pop art, el op art y los dibujos psicodélicos, haciendo que los diseños de moda evolucionaran  en otra dirección.

En 1977 diseñó su exquisito vestido Infanta, en moaré rosa palo bordado en oro, inspirado en Las Meninas de Velázquez.

YSL en su colección de alta costura de 1988 desfiguró unas palomas y lirios para adornar una capa de color petróleo que acompañaba a un vestido de noche largo azul como homenaje al cubismo.
Su diálogo con el arte fue continuo, quedando presente en las colecciones confeccionadas entre los años 60 y los 80.
Retrato de Luís María de Cistué de Goya, 1971. Formaba parte de la colección de arte Saint Laurent-Bergé.
 Vestido Rosa París, 1983. Escenifica la bella volumetría del satén rosa sobre el terciopelo negro.
En 1983, Yves Saint Laurent fue el primer diseñador vivo a quien el Metropolitan Museum of Art de Nueva York dedicó una retrospectiva, Yves Saint Laurent, 25 años de diseño, que le consagró como pionero de la entrada de la moda en el ámbito del museo.
YSL siempre percibía con exactitud el estilo que cada nueva era exigía y es evidente que marcó el rumbo de la moda del SXX. Como él mismo dijo: “He participado en la transformación de mi época, yo lo hice  a través de las prendas, lo que seguramente es menos importante que la música, la arquitectura, la pintura y otras muchas artes, pero sea como fuere, lo hice”






Cristóbal Balenciaga, maestro de maestros.

 
 
 
“Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma,
pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida”
 
Cristóbal Balenciaga
 
  
 
 
 
   Cristóbal Balenciaga está unánimemente reconocido como uno de los más destacados e influyentes creadores de moda del S.XX
Son muchas las aportaciones que el diseñador hizo al mundo de la moda, fruto de un trabajo riguroso, perfeccionista y a un elevado conocimiento de la técnica.
Su mayor legado a la historia de la indumentaria femenina fue la introducción de una nueva silueta para la mujer. Sus creaciones fueron evolucionando siempre hacia una mayor simplicidad y pureza de formas.
 
 
  Balenciaga se caracterizó por sus patrones innovadores, con un concepto de mujer escultura y no de mujer escultural. Hizo uso de formas abstractas y puras con ausencia casi de cortes y costuras. Para sus creaciones se inspiró en artistas como Zuloaga, Velázquez, Goya, Zurbarán y como no, en las formas, colores y naturaleza de su Getaria natal.
El diseñador introdujo las formas volumétricas, espaciales, aparece la 3ª dimensión dándole una presencia arquitectónica a las siluetas, basándose en la deconstrucción, el corte, los materiales empleados y los detalles, creando modelos originales, de altísima calidad y elaboración exquisita.
 
 
 
 
Sus diseños están provistos de líneas fluidas y volúmenes sorprendentes, entre sus mayores aportaciones se pueden destacar: la línea tonneau o barril (1947), el look semi-entallado (1951), las faldas balón (1953), la túnica (1955), el vestido saco (1957) y el vestido babydoll (1958), este último destaca por la sencillez de su figura trapezoidal que elimina el talle.
 
 
 
 
Otra gran innovación de Balenciaga fueron sus vestidos cola de pavo real, más largos por detrás que por delante, faldas abullonadas, trajes sastre sin blusa interior, mangas melón, gruesos bordados tipo encaje de guipur y tejidos como el gazar de Abraham creado exclusivamente para el diseñador.
Balenciaga diseñó trajes con diferentes perspectivas, confeccionados con muchos puntos de vista, con caras distintas según se vean de perfil, de frente o de espaldas.
 
 
 
 
El diseñador prestaba especial atención al movimiento que el vestido debía tener al caminar. Para ello y de una manera casi arquitectónica, controló el espacio vacío que dejaba entre el cuerpo-figura y el vestido-molde; el aire existente entre estos dos elementos indisolubles –cuerpo y vestido- les permite conservar su libertad de movimientos y autonomía formal.
Balenciaga se centró en la búsqueda del armonioso equilibrio entre la mujer, el vestido y el mundo al que pertenece. Fue sin duda el estilo semi-ajustado (semi-fitted look) uno de sus logros más excepcionales.
 
 
 
 
También cabe mencionar la audacia de sus talles altos, la holgura “tonel” de los abrigos, la maestría de sus trajes sastre y el aire elegante y delicado de la chaqueta recta. Con sus “vestidos-saco” hizo desaparecer por primera vez la cintura, que hasta el momento era el principio más ortodoxo en el diseño de prendas femeninas. A la indumentaria de día le confirió un carácter práctico y confortable, a la que incorporó sus abrigos reversibles.
 
El diseñador adoptó en sus creaciones formas del mundo oriental, despejando así la nuca y dando importancia a esta zona, signo erótico en dicha cultura, desplazando también de esta forma el énfasis en la cintura, el pecho y las caderas que eran hasta ese momento los signos “institucionales de la feminidad” y que el New Look de Dior promulgaba.  
 
                                        
 
 
 Otro de los elementos en los que Balenciaga fue pionero fue en el uso del color. Introdujo pinceladas vibrantes en sus creaciones, como el verde absenta, verde limón, verde ceniza, morado episcopal, carmesí lacado, fucsias y combinaciones de negro y marrón.
 
 
 
 Sus aportaciones al mundo de la moda le han convertido en uno de los diseñadores españoles más reconocidos del siglo XX

Bibliografía: Cristóbal Balenciaga , La Forja del Maestro ( 1895 – 1936 )

El «Delphos» de Fortuny, toda una obra de arte.

 Si habéis leído El tiempo entre costuras de María Dueñas, recordaréis cómo en sus inicios como modista en Tetuán, la protagonista de la novela cose una réplica del vestido Delphos de Fortuny a una de sus clientas.

 Siempre he sentido una gran admiración por este artista llamado Mariano Fortuny y, en especial, por su obra más conocida, el vestido Delphos, que data de 1907.

 Se trataba de un vestido sin costuras que, a semejanza del chitón griego, caía desde los hombros hasta el suelo moldeando el cuerpo con suavidad.  Se confeccionaba en seda y cada uno de los vestidos se elaboraba como una auténtica obra de arte. El fino plisado de estos vestidos permitía que cambiaran de color según el movimiento y el reflejo de la luz.

Vestido Delphos plisado ondulado de Mariano Fortuny color rojo

El vestido Delphos se adornaba únicamente con unas cuentas de cristal de Murano que se aplicaban en la sisa, las mangas y costuras laterales para darle caída al vestido y que no perdiera su forma.

 Esta innovadora creación causó una auténtica revolución en la moda femenina de la época.

Hasta ahora, el diseño de estos vestidos se había atribuido al propio Mariano Fortuny que, con ayuda de su mujer Henriette Nigrin, mezclaba los colores y confeccionaba los estampados.

Recientemente el Museu del Disseny de Barcelona, que cuenta con un Peplos de Fortuny en su colección, ha cambiado la cartela trasladando la autoría de la obra a Henriette Nigrin, como inventora real del famosos tejido plisado ondulado.

Dejando a un lado la polémica que este cambio de autoría haya podido suscitar, tanto el Peplos como el Delphos son auténticas obras de arte.

Colección vestidos plisado ondulado de Mariano Fortuny